Amor gay: La violencia no tiene orientación sexual
Se ha escuchado en innumerables ocasiones que los “crímenes pasionales” cruentos son efectuados, generalmente, por personas homosexuales. O que entre mujeres, por ser más “tranquilas”, no hay violencia. Ambos mitos se develan aquí.
22/04/2009. Terra Chile / Sociedad. Santiago, Chile.- Muchas veces se ha hablado de la violencia ejercida entre parejas heterosexuales. El feminicidio se ha levantado como un problema social que traspasó la crónica roja y se comprende desde una perspectiva de género, donde encontramos graves vicios heredados, como el machismo.
Pero otras parejas, esas conformadas por mujeres lesbianas y hombres gays también son víctimas de violencia, muchas veces silenciosa y cruenta. ¿Cómo viven la violencia las parejas homosexuales?
Pareciera que en el inconciente colectivo está eso de que, en el extremo de la violencia, los asesinatos entre personas gays son más alevosos, respondiendo a eso de que “entre locas” la cosa sería más pasional. O que entre lesbianas no pasaría absolutamente nada, dado que las chicas no se golpean. Pues bien, ambas aseveraciones son completamente falsas.
La violencia es transversal
“En general, existe la creencia errónea de que no hay violencia entre parejas lésbicas. Yo misma sufrí, alguna vez, de maltrato de una pareja”, cuenta de entrada Erika Montesinos, directora de RS Magazine, activista y parte del equipo que genera la página Rompiendoelsilencio.cl.
“Yo tenía una pareja que era muy celosa y que poco a poco fue ahogándome más y más (…) Una vez yo salía comprar el pan sin celular y al volver tenía como 20 llamadas perdidas. Eso llevaba a que pasáramos discutiendo, pasamos a los empujones y yo le contesté (…) en una discusión muy extrema, me botó y casi me parto la cabeza con la punta de un velador. Ahí comprendí que era demasiado”, recuerda Erika.
La activista reconoce que en algún momento le dio vergüenza contarlo. “A todos les pasa”, sindicando uno de los principales problemas que se enfrenta cuando uno está ante un espiral de violencia. Ella hoy se atreve a contarlo todo, precisamente porque sabe que el tema no es menor entre mujeres y hombres homosexuales.
“En la página, nosotras tenemos un consultorio llamado ‘en el diván’ donde las chicas pueden preguntar sus dudas. Ahí del 100 por ciento de preguntas, desde una mirada tentativa, cerca del 40 por ciento son por problemas de pareja”. La violencia estaría presente en muchos de ellos.
Asimismo, Marco Becerra, director de AcciónGay, organización que tiene años en consejería, también reconoce que existe el problema entre hombres gay. “La violencia se da en todos lados: ricos, pobres, heteros y gays, porque es un problema social muchas veces heredado; el que fue golpeado, golpea”, comenta.
Sin embargo, la violencia entre parejas se daría de manera más compleja entre las personas con orientación homosexual, porque la discriminación con la que crecen es caldo de cultivo para muchos vicios que recrudecen el maltrato.
“La discriminación determina que la realidad de lesbianas y gays sea aún peor. Porque una vez en un espiral de violencia, muchas veces no existen redes de ayuda, porque se vive aún en el ‘clóset’ y se tiene doble vergüenza”, explica la directora de RS magazine. Y añade que además las personas homosexuales suelen tener muy mala autoestima o por lo menos dañada, lo que genera que las relaciones que se entablan no son sanas.
“Es muy típico entre lesbianas que se de eso del celar de manera extrema. Las mujeres se apegan mucho, se encierran como parejas y se generan relaciones viciadas”, explica Montesinos. Y puntualiza que, según han concluido, las chicas tienen un ciclo de madurez “más tardía” en cuanto a relaciones de pareja se refiere, por lo que suelen ver de manera romántica a sus parejas. “Creen que durarán toda la vida, por lo que se aferran, lo que deriva en no ser capaces de aceptar cambios, lo que se puede traducir en violencia”.
En los hombres en tanto, se daría un fenómeno que termina en maltrato. La mala herencia del machismo también está presente. ¿De qué forma? “Es muy típico hablar de “la pasiva”, asociado a lo vulnerable, lo débil o en términos de dominación. Esto, que parecería un detalle, define relaciones de jerarquía, donde ya no hay “pareja”, sino uno por sobre otro.
¿Son los homosexuales más cruentos?
Tanto Marco Becerra como Erika Montesinos concuerdan en que la imagen de asesinatos alevosos asociados a personas homosexuales no es más que otro prejuicio. El presidente de AcciónGay arremete enseguida: “Tiene que ver exclusivamente con el prejuicio de los Medios de Comunicación. Yo no recuerdo una lesbiana rociando con bencina a su mujer embarazada y quemándola viva, eso sí lo hizo un heterosexual”.
Y es que el crimen no tiene orientación sexual. Una persona que comente un delito, explica Becerra, “tiene problemas de conducta o psiquiátricos, derechamente, pero siempre que hay una persona homosexual de por medio, la prensa recalca el hecho. No sé qué porcentaje de personas involucradas en crímenes violentos exista en Chile, pero estoy seguro que, de todos ellos, el porcentaje de gay es menor”.
Ahora, existe el “aditivo” de que las personas homosexuales serían más pasionales. Erika confirma el hecho: “Yo puedo decir que sí (los homosexuales) son más pasionales que el resto de las parejas, por el contexto también de la discriminación, que mantiene el estrés siempre latente, que muchas veces hace que una persona sea una, en un lugar y luego otra, en otro”, lo que generaría un carácter un poco al límite, deseosos de manifestar su amor reprimido.
Alguna vez se habló de que los homosexuales eran cerca del 10 por ciento del universo. Una matemática simple hablaría que ya existe un 4 por ciento de ellos bajo violencia solapada. Un número significativo de chilenos y chilenas que están siendo vulnerados. Una tarea pendiente, no sólo para el Gobierno sino para la sociedad completa.






























