La violencia entre parejas homosexuales también es una realida.
08/02/2011 Autor Aline Márquez
El día que lo vio besándose con otro fue cuando decidió dejarlo. Ambos se encontraban de fiesta, de antro. Su pareja no lo respetó y a él le molestó mucho. Cuatro meses atrás lo había conocido, también en un antro; nunca imaginó lo que esa relación le conllevaría.
Hugo Enrique López, de 30 años de edad, hoy sabe que fue violentado, hoy lo entiende, lo razona. No así siete años atrás, cuando conoció a quien sería su pareja. El que parecía un hombre encantador se transformaba poco a poco, quería controlar cada acto de Hugo, éste último ni siquiera se daba cuenta.
Se trata de violencia entre parejas homosexuales, la cual se encuentra aun más oculta que la ejercida en parejas heterosexuales. Para Gabriel Gutiérez García, quien fuera embajador gay contra la discriminación, es un tema poco abordado porque “hay cosas de las que no queremos hablar, escondemos por no darle razón a los homofóbicos, todo lo que nos han dicho que no podemos, lo tenemos que demostrar”.
En un intento por aproximarnos a la problemática podemos tomar las estadísticas elaboradas por el FBI en 1999, donde se da cuenta de 1,317 incidentes de agresiones entre homosexuales, desde el asalto hasta las injurias graves en EEUU. Pero en México, no existen tales, opina Gabriel Gutiérrez que no las hay porque “existe una homofobia institucionalizada, y todo eso manda un mensaje homofóbico a la sociedad intolerante, hemos aprendido a ser violentados y a aceptarlo, se nos hace muy normal”.
Así tal vez lo fue para Hugo, algo normal, quien habla de la manipulación a la que fue sometido por parte de su novio, quien en ocasiones no lo dejaba salir, lo alejaba de sus amigos, incluso hasta el trabajo perdió, por la vergüenza que le provocaba su situación, de la cual no hablaba con nadie, pero todos se daban cuenta.
La violencia tiene efectos perjudiciales para la sociedad en general, es por ello que se necesita conocer a la población para implementar las políticas públicas necesarias para combatirla. ¿Cómo lograrlo si no se tienen cifras reales de cuánta población homosexual existe en México?, si, en realidad, no se conoce a ese sector.
¿Se podría considerar igual como violencia de género?
La ley en México visualiza la violencia de género, su nombre: Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. ¿Dónde queda entonces la violencia contra los hombres?, más aún ¿dónde se deja la violencia entre las parejas homosexuales?
Gabriel Gutiérrez, por principio, considera que la violencia entre homosexuales, también podría ser violencia de género, si a ello se le suma que el modelo a reproducir dentro de la comunidad lésbico gay, bisexual, travesti, transgénero y transexual (LGBT) es una pareja heterosexual, “aún siguen prevaleciendo ciertos estereotipos, la idea de quién es el hombre y quién es la mujer, se repite un esquema”, explica.
Así como se usan los insultos hacia la mujer, Hugo pasó por lo mismo, su pareja insinuaba que Hugo se iba con otros hombres, le controlaba sus horarios. Hugo sufría un daño psicológico, como consecuencia, una pérdida de peso considerable, “yo me sentía mal por todo, no lo platicaba con nadie porque no lo quería creer”, expresa.
Gabriel sufrió violencia física, la diferencia entre Gabriel y Hugo es que, el primero, radicaba en Canadá donde ya había programas de ayuda, “estaban capacitados, la policía, a lo mejor no estaba de acuerdo, pero sabían qué hacer, porque es una sociedad que acepta que tiene una población homosexual”. Salir de esa relación, le costó a Gabriel: dos madrizas y bajar 10 kilos.
Los estereotipos. Una vez más
Y es que en la violencia entre homosexuales, se repite lo aprendido dentro de la sociedad, no es la condición biológica de ser mujer u hombre, es la condición en la sociedad mexicana y mundial, donde prevalece la violencia, cualquiera que sea el origen, según el Informe mundial sobre la violencia y la salud (2003), cada año 1,6 millones de personas alrededor del mundo mueren de forma violenta.
Si ya la Asamblea Mundial de Salud en 1996, declaró a la violencia como uno de los problemas de salud pública mundial y además, instó a los gobiernos a evaluar el problema para prevenir y mitigar los efectos de ésta; falta ahora que en México se sigan esas recomendaciones, no sólo en materia de violencia hacia las mujeres, también esa otra que parece ser un tema tabú.
Dentro de la sociedad mexicana, la que en este momento atañe, hace falta un trabajo cotidiano, en las escuelas, en los medios de comunicación, para disminuir la violencia en general. ¿Será que hemos aprendido a ser homofóbicos?, para Gabriel Gutiérrez la respuesta es afirmativa y, entre la misma comunidad LGBT, las expresiones son “jotita, cabaretita, metrera, pobrecita; las palabras peyorativas son en femenino y eso hay que analizarlo. Si yo te quiero ofender, como los dos somos hombres, te tengo que rebajar al grado de mujer y ahí prevalece el machismo”.
“Para que haya políticas públicas se necesita que se haga política”, dice Gabriel, ejemplos los hay desde la sociedad civil, en la ciudad de México por lo menos. Para el activista, aunque él mismo no se considera tal, hacen falta políticos que se interesen en estos asuntos. Alguien como el diputado David Razú Aznar, Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa DF, impulsor de los matrimonios gay, quien en palabras de Gabriel: “le apostó a algo en lo que creyó, nada le costaba decir ‘¿yo por qué?’”.
A Hugo, el fin de su relación lo hizo sentirse liberado, ‘le cayó el veinte’; pero como hombre, como mexicano, sigue hoy sin saber a dónde acudir si es que vuelve a entrar en una relación violenta, “tal vez a Derechos Humanos o a la PGR”, dice. Por su parte, afirma Gabriel que no existe un lugar al cual acudir porque “no hay psicólogos especializados, no hay trabajadores sociales especializados, no hay estudios sobre masculinidad, hay libros en otros idiomas, y se tendría que adecuar a la realidad mexicana”.
Una muestra de los cambios que vienen puede ser la puesta en marcha de la unidad especializada de atención a la comunidad LGBT, por parte de la Procuraduría del DF, cuyo objetivo será atender las denuncias interpuestas por este sector de la población. Gabriel Gutiérrez, quien también es conductor del programa radiofónico Código Diverso en Código DF, la ve como una iniciativa buena: “ojalá que ese ministerio público se encargue de capacitar a los demás, para que en determinado momento en todos los ministerios estén preparados”.
Hugo sabe que se necesitan en México programas de apoyo para los miembros de la comunidad LGBT que sufren de violencia, considera que los políticos no se interesan por estos asuntos. En la óptica de Gabriel Gutiérrez: “hace falta más cultura ciudadana, empoderar a la ciudadanía”, confía en que el camino para llegar a los cambios que todavía faltan, en el Distrito Federal, ya es poco, con la aprobación de los matrimonios homosexuales se dio un gran paso, “pero el único paso es entrarle a la vía política”, asegura.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la violencia como: El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.






























